domingo, 13 de octubre de 2019

Los Himba

Para mi, uno de los principales atractivos de estos viajes además de visitar sitios únicos, la diversidad de los paisajes, y de fauna, es la riqueza cultural y la diversidad de personas que vamos a encontrar. Cada cultura, religión y forma de vida está sujeta a reglas, tradiciones, circunstancias que deben respetarse y comprenderse, en lugar de juzgarse. El viaje no se concibe sin respeto y humildad frente a las personas, los bienes, la cultura y el estilo de vida del país que estoy visitando. Este respeto se traduce en actitudes simples y cotidianas. Uno siempre siente curiosidad hacia las culturas nuevas y exóticas, con respeto a estas culturas, pronto descubrirás que también ellos tienen una gran curiosidad por nuestras costumbres y también quieren aprender cosas nuevas, más en este mundo de hoy día tan globalizado. De esta manera se favorece y se produce un intercambio cultural que resultara beneficioso para ambas partes. Cada país vive sus propios ritmos y en algunos casos, la prisa y la impaciencia no son las mejores maneras de obtener simpatía. "Pole, Pole" es una palabra swahili que significa "despacio, sin prisas", y desde la primera vez que visite África cobró gran relevancia ya que casi es un modo de vida. Estas conductas también se tienen que ver reflejadas en nuestra manera de vestirnos, intentando no faltar al respeto en el lugar donde nos encontremos, al igual que se aplica a los códigos que rigen el contacto con el cuerpo (sobre todo con los niños) en las poblaciones que estemos visitando. A la hora de realizar las fotos, también hay que seguir unas normas, contactando con ellos con humildad y educación, para establecer un clima de confianza entre las partes y con las personas que te gustaría fotografiar. Pedir siempre permiso a la persona que vas a sacar una foto o grabar en vídeo es fundamental, además de la autorización de los padres si el caso es de un menor. Entender que habrá personas que no quieren ser fotografiadas, por favor respetar su intimidad y su derecho a no querer ser retratadas.




Siguiendo el curso del río Kunene, entramos en contacto con una de las tribus más fascinantes y auténticas de África, los pastores semi-nómadas Himba; visitamos uno de sus poblados y nos transmiten parte de su apasionante cultura y tradición. Se cree que originalmente proceden de las tierras del sur de Sudán y Etiopia. Los Himba son el único grupo de nativos de Namibia que aún conserva el original estilo de vida que tenía hace algunos siglos. Su actividad económica principal es la ganadería, encargándose los hombres de esta tarea mientras las mujeres permanecen en los poblados o cuidan las plantaciones que se encuentran en sus inmediaciones. Por esta razón, durante nuestra visita, encontramos solamente a las mujeres, niños y ancianos en el poblado. El jefe de cada tribu es además su líder espiritual. Se permite la poligamia; sin embargo, el máximo de tiempo que un hombre puede pasar con la misma esposa sin atender a otra es dos noches. El sistema de administración de justicia gira en torno a reuniones de los jefes de tribus para decidir el pago de la multa a imponer; todas las multas consisten en un pago en cabezas de ganado. Hasta hace poco tiempo, debido a las duras condiciones climáticas de la región, los Himba han logrado mantenerse relativamente aislados del exterior, y no han sido todavía muy influenciados por elementos culturales importados. Esto, sin embargo, está cambiando a causa del aumento en el flujo de turistas desde la independencia de Namibia en 1990. Los Himba no llevan ropa, aparte de un básico taparrabos, pero usan gran cantidad de ornamentos al estilo de collares y brazaletes. Las mujeres se distinguen por los enrevesados estilos con que arreglan su cabellera. Con el objeto de protegerse del intenso sol, las mujeres a partir de su primera menstruación, untan su cuerpo con una sustancia hecha con ocre, manteca (grasa animal) y hierbas, la irán aplicando en sus cuerpos, varias veces al día durante el transcurso de sus vidas, la cual da a su piel ese característico color tan rojizo. Desde ese momento para asearse ya no utilizan el agua, el ocre les aporta protección contra el sol y las bacterias, así como hidratación. A lo largo de los años los Himba han sido víctimas de diversas calamidades, con periodos de intensa sequía, y ahora con una amenaza más reciente que es la controvertida propuesta de realizar una presa en Epupa, que afectará al ecosistema de toda la región del río Kunene y a los propio Himba.
Una vez dentro del poblado nos recibe el jefe con sus dos esposas,  y tras los saludos y presentaciones pertinentes nos empiezan a explicar las labores que llevan a cabo. Consta de un terreno circular protegido con grandes matorrales espinosos para evitar la visita de las fieras. Dentro del círculo hay varias chozas hechas con adobe, paja y madera de "mopane" que es dura y muy resistente para la construcción, lo que permite mantener una temperatura agradable para el calor y a la vez conservar el calor cuando hace frió. Se acompañan de algunos graneros o despensas para la comida, más pequeños y construidos en alto sobre unos pilares para evitar la entrada de animales. Aproximadamente en el centro tienen un corralillo con las cabras y vacas, su bien más preciado. Damos una vuelta por el poblado para ver no solo las chozas que lo componen sino también el fuego sagrado y donde guardan el ganado, protegido del ataque de los animales salvajes con ramas de espinas.












El lugar entre el fuego sagrado y el corral del ganado también es considerado sagrado y no se puede pisar, se nota ya que el terreno allí esta más silvestre. Los niños nos van acompañando durante todo el trayecto y no desaprovecho la ocasión para jugar con ellos y pasar un rato divertido, se prestaban a bromas siempre acompañadas de una gran sonrisa. Les llamábamos mucho la atención tanto como ellos a nosotros. Se ponían a tocar nuestras cámaras de fotos, nuestras gorras y relojes, nuestras gafas de sol, se miraban y reían al ver las fotos que les hacíamos, pero con la naturalidad y la inocencia propia de todos los niños. 
                

Recipiente con ungüento de color ocre para la piel
almohada que utiliza la mujer Himba
Visitamos una de las chozas, donde nos recibe una madre que está embarazada y que nos muestra a sus dos hijos pequeños. Dentro guarda numerosos frascos de barro con diferentes ungüentos, en el  más grande, tiene la sustancia con la que se unta el cuerpo y que da a su piel ese color rojizo tan característico. También untan sus cabellos dándoles las formas de trenzas. El peinado que lleva la mujer Himba depende de su estatus dentro de la tribu. Nos van explicando los distintos componentes que forman la vestimenta de las mujeres Himba, también nos muestran la "almohada" tradicional, (echa de madera), que utilizan las mujeres mientras duermen, para así no dañar el peinado tan elaborado que llevan, junto con los ornamentos que se ponen según el estatus que tengan dentro del poblado . Personalmente me llama la atención, porque se parece a lo que utilizan las "Geishas" en Japón para el mismo fin. Curiosidades de como a pesar de estar en la otra punta del mundo, a veces las soluciones a los problemas son las mismas en distintos lugares. En definitiva una experiencia de lo más enriquecedora y una de las cosas que no quería perderme al realizar este viaje.
 

* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la wikipedia, y las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario