martes, 8 de octubre de 2019

El Parque Nacional de Chobe

PARQUE NACIONAL DE CHOBE: Exploramos este extenso parque guiándonos por la presencia del río Chobe, que es el que da nombre al Parque, para contemplar los grandes grupos de elefantes que se reunen en sus orillas, los leones que los siguen atentamente, los cocodrilos y las manadas de hipopótamos que habitan en el río y las numerosas especies de aves que se acercan a sus aguas. Se encuentra en el desierto del Kalahari, cerca de la ciudad de Kasane al norte de Botswana. Tiene una superficie de 10.698 kilómetros cuadrados, que lo convierten en la tercera reserva más grande de ese país, con más de 70.000 elefantes, cuya población  ha estado aumentando constantemente durante el Siglo XX, estimándose actualmente en unos 120.000 ejemplares. El elefante del Parque Nacional de Chobe es migratorio, realizando migraciones de hasta 200 kms de los río Chobes y Linyanti, donde se concentran en la estación seca, hasta las depresiones del sureste del parque, donde se dispersan en la temporada de lluvias. Además de los elefantes, se puede ver gran variedad de fauna, especialmente en los meses secos del invierno. Es en estas fechas cuando elefantes, búfalos, cebras, jirafas, impalas y otros animales se concentran a lo largo del río para beber. El Parque Nacional de Chobe es un destino importante para el avistamiento de vida salvaje de todo tipo, una perfecta opción para un safari que el viajero no se puede perder, especialmente los que transcurren por el río












Es uno de los santuarios más hermosos de la fauna africana, ofreciéndonos un inolvidable espectáculo de naturaleza. Durante nuestra estancia en este maravilloso Parque de Chobe disfrutamos de dos safaris únicos. Uno durante el atardecer en donde exploramos el Parque desde un punto de vista excepcional, montados en una barcaza por la que navegamos por el río Chobe obteniendo unas vistas privilegiadas de su fauna. A la mañana siguiente, realizamos el otro safari, pero esta vez, montados en vehículos 4x4 por los que pudimos circular por los caminos que forman el Parque y disfrutar de la abundante fauna que alberga.


Nos montamos en la barcaza y remontamos el río Chobe a la vez que disfrutamos del paseo y de las espectaculares vistas, observando la gran variedad de fauna que se concentraba en sus orillas. De entre todos los animales que pude disfrutar durante mi visita a este hermoso parque, además del elefante, yo destacaría a los cocodrilos, que podrás ver tomando el sol plácidamente en sus orillas. Su aspecto, con su "eterna sonrisa", y esa manera de estar tan relajada, pero que no deja de imponer por su impresionante y aterrador tamaño. También podrás ver grandes cantidades de hipopótamos flotando en la superficie, que salen durante un rato de debajo del agua para respirar durante un momento y luego se vuelven a sumergir, los podemos ver pastando por las islas y también por las riberas del río, solos o también acompañados de sus crías, o simplemente están tomando el sol. 

  

Pueden estar tumbados cubiertos de barro para protegerse del sol y los mosquitos durante horas, esperando que llegue el anochecer para ponerse en marcha. Se puede observar durante toda la visita al Parque Nacional de Chobe que tanto los cocodrilos como los hipopótamos mantienen unas distancias prudenciales entre ello. Aunque un cocodrilo no supone en sí una amenaza para un hipopótamo adulto, debido a su gran tamaño, si puede presentar cierto peligro para sus crías pequeñas.



Se ven multitud de islotes desde donde podemos observar como pastan en ellos grandes cantidades de búfalos, siendo estos animales uno de los que más abunda en todo el Parque Nacional de Chobe. No podemos terminar de una manera mejor sino es disfrutando de una increíble puesta de sol a bordo de la barcaza, con sus increíbles colores rojizos que se reflejan en las aguas del el gran río, envueltos en un profundo silencio que solo es roto por la fauna que se encuentra en este entorno único y sin igual.



Al día siguiente aunque hace poco que ha amanecido y con solo unos pocos rayos de sol en el horizonte, nos encaminamos a realizar el otro safari que tenemos en la ruta, durante nuestra visita al Parque Nacional de Chobe. Montamos en un 4x4 para adentrarnos en el Parque y conocer más las secretos que esconde. Llegamos a la entrada del Parque, y nuestro amable conductor aparcó un momento para ir corriendo a buscar los permisos para entrar. A pesar del madrugón vemos que es la hora punta en la entrada del Parque, las excursiones empiezan a la misma hora y todos quieren ser los primeros en salir. Recorremos el Parque entre los caminos de tierra, arena y también entre sus árboles a la búsqueda de cualquier animal que pueda encontrarse cerca.



Como ya he comentado en otros artículos de otros blogs que he realizado sobre mis viajes por África, a la hora de realizar un safari, para mi es importante que la gente no se obsesione a la hora de la búsqueda de los animales que pueda encontrar. Hay personas que a toda costa durante los viajes quieren ver los "Cinco Grandes"(leónelefanteleopardorinoceronte y búfalo), y si no los ven, a menudo se decepcionan , y no se dan cuenta que los animales tienen voluntad propia y no siempre están donde se les busca. Con la naturaleza, es complicado planificar nada porque ella va a su ritmo, lo mejor es disfrutar del momento y del lugar en donde ahora te encuentras, dándote cuenta de lo gran afortunado que eres por lo que estas viendo.

Gallinas de Guinea

La primera parte del recorrido lo realizamos junto a las orillas del río, en donde avistamos a los omnipresentes elefantes con sus crías, hipopótamos y también cocodrilos, pero también podemos observar al Marabú y a las Gallinas de Guinea. Luego nos adentramos más en lo que es el interior del Parque, y aunque durante toda nuestra visita no pudimos ver ningún leopardo ni tampoco a algún rinoceronte, no dejo de ser una experiencia muy gratificante viendo Kudushienas, babuinos y hasta leones.

Marabú en el río Chobe
Antílope Kudu macho pastando por el P.N. de Chobe






Hicimos un alto en un punto del Parque para realizar un pequeño desayuno, que el guía nos montó muy amablemente y también muy rápido encima del capó de nuestro vehículo 4x4. Consiste en un poco de café, para el que lo prefiera todo acompañado de galletas y bollos. De pie pudimos contemplar un paisaje maravilloso y nos vino bien estirar un poco las piernas después de llevar un tiempo sentados. Era raro estar allí de pie, comiendo en medio del Parque Nacional, pero por suerte no se nos acercó ningún depredador, ni ningún otro tipo de animal. Después de este breve desayuno, continuamos con nuestro safari por el gran Parque.
 

Antílope Kudu macho
Se notaba que ya iba avanzando el día y hacía bastante calor. Ibamos avanzando por los caminos que más o menos están marcados por el Parque, por lo que dependemos del movimiento de los animales que se encuentran por la zona por donde pasamos para poderlos observar. El momento más emocionantes es cuando vemos como varios antílopes Kudus salen corriendo entre la vegetación, e instantes después les persigue una hiena.
Hiena persiguiendo al antílope Kudu por el P.N. Chobe
El guía no se lo piensa y nos lanzamos nosotros también tras ello por lo que vivimos unos momentos de persecución tras los animales, observando como corren para librarse del depredador. Tras este momento único se nos ha echado el tiempo encima y tenemos que finalizar el safari volviendo a la entrada del Parque Nacional de Chobe, y desde allí realizar la vuelta al hotel para comer y pasar el resto del día comentando los experiencias de los safaris realizados por estos maravillosos lugares, para más tarde partir hacia las Cataratas Victoria y comenzar la parte final de este apasionante viaje por el Delta del Okavango.

* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la wikipedia, y las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

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